Qué paradoja del destino. El puerco, tan adorado -al horno o a la parrilla- por los jóvenes pensantes, en una derivación que podría tildarse de venganza histórica, mediante una mutación de un virus típico termina afectando al humano, y de rebote la liga el gran Pocho.
El cerdo tuvo su revancha. Pero es una batalla maldito puerco. La guerra no ha terminado y tendremos una revancha al horno de barro, no lo dudes cerdo del demonio.
Fuerza Dr. Pocho, que hay cosas peores: casarse y vivir con la suegra.
Desde acá el más cordial saludo, no digo abrazo para no contagiarme. El saludo va con barbijo y con alcohol en gel en las manos.
Maldito puerco, me la voy a cobrar con toda la furia.
Leo:
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